jueves, 8 de diciembre de 2011

informe semanal

Hace ya unos buenos días que no escribo ningún carácter en el remoto servidor que aloje mis palabras. Y no hay un motivo especialmente bueno, ya que desde que no escribo las cosas se han sucedido de manera bastante narrable.
Podría empezar por contar cómo fue la visitas de unos buenos amigos de Madrid, pero quien me conozca sabrá más o menos a qué nos dedicamos. Fundamentalmente a pasarlo bien. Sin embargo, la visita quedó ligeramente empañada por un inoportuno examen, que aunque no me dejó disfrutar todo lo que me hubiera gustado de mis amigos, por lo menos va a resultar ser un aprobado seguro.
Puedo seguir por contar cómo sigue habiendo tías raras y meonas por el mundo de la noche, que me matan a saco. Pero eso es un poco la historia de mi vida,  y no quiero extenderme en ese tema, porque me vuelvo un poco loco.
No estaría mal mencionar un nuevo viaje a Ginebra, o mejor dicho al aeropuerto de Ginebra, a recoger a la hermana de Marcos y su novio (un tío bastante majo, por cierto), y la vuelta a las 3 de la mañana.
Esquí al día siguiente, recordando lo poco que sabía, y nada mal, por cierto. Nada mal. Eso sí, muerto de no dormir y hacer deporte...destrozado.
Pero ha sido una semana increíble, de verdad, de las mejores desde que estoy aquí, incluyendo el nuevo mensaje amenazador de Monsieur Gonord, ahora por la basura. He pasado una semana cojonuda, que solo me deja una duda...¿Por qué coño yo nunca he leído a Neruda?

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