martes, 22 de noviembre de 2011

paranoia

Sorteando musculosas nubes
entre pinta y pinta,
llenamos la vida de rubias
amores y herrumbre.

Sangrando por donde las palabras sangran
de su propio eco
abandonadas,
dormimos en tiernas almohadas.

Blandiendo flexibles alabardas
banderas de ideas bastardas,
seducimos al desengaño
de luchar con nuestras almas.

Jugando a maniquíes maniqueos
marionetas de todos los tiempos,
jugando a perder el miedo
perdemos nuestros deseos.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Psicotruco

Ha pasado un tiempo desde la última mirada a través de esta ventana a ninguna parte. Y ha pasado un tiempo precioso, lleno de acontecimientos de todo tipo.
Vuelvo a elegir un momento en el que mis neuronas están libres de alcohol para escribir sobre absolutamente nada.
Sin embargo algo ha cambiado respecto a la primera entrada. Ahora no es un dolor de conciencia, sino el hecho de haber remediado ese dolor. Embutido en una espesa nube de desodorante que abre mis fosas nasales con la pericia del tripero, y tras dejar cada rincón de mi humilde morada más limpios que los chorros del oro. Tras haber visto el enésimo capítulo de esa serie que me tiene como un yonki con síndrome de abstinencia, haber comido chocolate como una gorda depresiva y haber enviado algún que otro currículo. Tras haber normalizado un poco mi estancia y haber recuperado mi mesa, entonces estoy en condiciones de escribir.
Y es curioso que lo último que mencione sean las elecciones. Y el motivo en realidad es que me la pelan profundamente. En cierto modo me alegro de que haya ganado la derecha, pero me sigue sorprendiendo el fanatismo con el que algunas personas defienden al partido. Me resulta increíble que se pongan tantas esperanzas e ilusiones en personas que ya nos han defraudado con antelación ya sea por acción o por omisión, y que esperemos que venga alguna persona disfrazada de santito y líder a solucionar nuestros problemas.
Y eso da que pensar. Mucho. Porque esos problemas no son más que la consecuencia de todas aquellas decisiones que durante generaciones han ido tomando las personas de este país, continente, etc, etc...pudiendo aumentar el rango de actividad hasta el nivel que te dé la real gana. Y eso me hace plantearme cómo hubieran sido las cosas si se hubieran tomado decisiones diferentes a lo largo de los últimos años, desde el punto de vista de todos y cada uno de nosotros. ¿Podríamos imaginarnos cómo sería el mundo de las decisiones que no tomamos? o en realidad, los infinitos mundos de las decisiones que no tomamos. Cómo se habría desarrollado todo de haberse desplegado el enorme abanico de todas y cada una de nuestras decisiones y sus consecuencias, como se esparce, con una fuerza arrolladora y un sinfín de terminaciones la raíz de un olivo. ¿En qué situación se encontraría cada uno de los diferentes ''yos'' de cada uno de esos mundos? ¿Estaría escribiendo acerca de cómo sería yo en caso de haber seguido el laberíntico camino que me ha conducido a estar escribiendo? ¿habría posibles puntos en común? ¿diversos check-points en plan Motor Storm por los que hay que pasar sí o sí?
En fin, antes de perder la cabeza con estas cuestiones absurdas, tengo un millón de decisiones que tomar, que sin duda alguna van a determinar mi futuro y van a generar una infinidad de ''yos'' no realizados, que sólo Dios puede saber si existen en realidad en algún tipo de psicotruco paralelo.

lunes, 14 de noviembre de 2011

No preguntes si no hay respuestas.

Destripas la noche en secuencias de cuarenta minutos
Atiendes a razones
A motivos con luto.

Las garras del monopolio del tiempo perdido
Se incrustan en tu pecho
Mientras dura el expolio que conduce al olvido.

Los tristes párpados que intentas cerrar
Envían tus miserias
Al universo de no mirar.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Reflexiones desde el retrete

Voy a aprovechar que ahora estoy totalmente emocionado con la historia del blog para hacer una segunda entradita rápida.
Evidentemente no es una entrada aleatoria, es una entrada que tiene una motivación y quizás, ya veremos, un mensaje. Lo del mensaje no lo prometo porque a estas alturas del texto, aún no tengo muy claro qué va a suceder más abajo.
El caso es que aquí, en mi residencia, compartimos retrete, lo que a su vez implica que compartimos papel higiénico (Entiéndase que compramos rollos para uso común, no que compartamos los trozos de papel higiénico). Aquí tenemos una perfecta sincronía, engrasada por un estructurado y perfectamente inteligible organigrama justo enfrente del retrete, que permite saber quién se encarga en cada momento de la limpieza y de la compra del papel.
Como en todas las sincronías en las que participamos Marcos o yo, nos ha tocado salir a toda leche para cumplir con nuestra misión de compradores de papel del culo.
La cuestión es que, con la prisa, hemos comprado el primero que hemos pillado. Uno, que casualmente, tiene  olor a melocotón...papel higiénico con olor a melocotón...
Como todos sabemos, en ningún sitio se piensa como en el retrete, y durante los 5-7 minutos que dura mi evacuación, mis neuronas han trabajado al máximo de sus capacidades.
En un principio, no creía posible lo del olor. Pensaba que sería una estafa. ¿Qué sentido tiene un papel higiénico con olor? ¿Qué utilidad?¿Por qué melocotón?Así que, en un acto de valentía sin precedentes, y beneficiándome de la intimidad que proporciona el retrete...me he acerqué el papel a la nariz, y aspiré...y eureka!! el papel realmente huele a melocotón!!!
 ¡¡Joder, que sorpresa!!, pensaréis, ¡¡lo pone en el puto envoltorio!! Bueno vale, pero yo soy una persona algo escéptica con estos temas, perdonadme. El caso es que el hecho de que no sea una estafa, solo me produce más dudas, y algunas certezas.
Las certezas son más fáciles de mostrar. Por ejemplo, estoy seguro de que todos en esta residencia acabaremos oliendo el papel higiénico en algún momento. También estoy seguro de que hay algún tipo suelto, que inventa cosas como esta, y otros tipos que ponen pasta para que nos limpiemos el culo con papel que huele a fruta, lo cual es raro con la cantidad de necesidades que hay. Está claro también que hay gente que compra el papel aromatizado, y no lo hace por error...y eso es jodidamente raro.
En cuanto a las dudas, la más importante, y que evidentemente no puedo resolver es...¿Entonces ahora me huele el ojete a melocotón? No lo siento más fresco que con otros papeles, pero probablemente no tenga nada que ver. La única conclusión, y la única utilidad que le veo a esto, es que, definitivamente, el mundo está hecho para facilitarle la vida a los lameculos.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Empecemos por la conciencia.

Aunque parezca un título jodidamente filosófico, nada más lejos de la realidad. Lo entenderías si estuvieras en mi misma posición, sentado en este mismo sofá de IKEA (KLOBO para los colegas) viendo lo que mis retinas.  Si te despiertas de la siesta en tu habitación, en la que vives, y descubres que tu cartera está por el suelo, toda tu vajilla está sucia y esturreada por la habitación, al igual que tus zapatillas. Un colchón cubre el único espejo de verdad del habitáculo, el cual tiene la ducha debajo de la cama. Cajas vacías de galletas y latas de bebidas varias. Un olor indescriptible con mis pobres palabras. Si tu caja de medicinas es básicamente un cartón de tabaco reciclado, tienes dos pares de esquís que ni siquiera sabes usar, llaves inglesas sobre la mesa que no sabes de dónde han salido. Si vas descubriendo lo que sucedió la noche anterior a través de las fotos y de lo poco que recuerdan tus colegas, uno de los cuales ha sido forzado a barrer la calle en gayumbos por una vecina, que podríamos decir sin miedo a errar que no estima nuestra presencia. Si los cuadros del pasillo de la residencia llevan dos semanas dados la vuelta sin que nadie se dé cuenta, o si todos los demás inquilinos están hasta el nabo de ti y tu colega, por aquello de que al menos 4 días a la semana la lías, y dos de ellos la lías realmente parda...Si la habitación de al lado amanece llena de cebolla por todas partes porque hubo un campeonato de pin-pon, sus cubiertos están doblados y sus recuerdos no son tal cosa...entonces sabrás lo que es un auténtico dolor de conciencia.
Y cuando me duele la conciencia, suelo buscar remedios lejos de la fuente del dolor, lo que supone nada de alcohol, nada de fiesta, nada de impetuosas decisiones hacia desenlaces inciertos.
 Por lo tanto, esta vez, la conciencia me ha empujado a escribir en público por primera vez en mi vida, a hacer un puto blog. A hacer algo de lo que llevaba años escapando, y ni siquiera sé si mi escasa fuerza de voluntad y mi desapego por la disciplina lograrán que escriba con cierta asiduidad. Tampoco tengo claro qué es lo que voy a escribir en las próximas entradas, o si por el contrario este blog va a ser como mi habitación y mi vida en las últimas semanas: Un excéntrico pero divertidísimo descontrol. Una especie de camarote de los Hermanos Marx a la española.