Ha pasado un tiempo desde la última mirada a través de esta ventana a ninguna parte. Y ha pasado un tiempo precioso, lleno de acontecimientos de todo tipo.
Vuelvo a elegir un momento en el que mis neuronas están libres de alcohol para escribir sobre absolutamente nada.
Sin embargo algo ha cambiado respecto a la primera entrada. Ahora no es un dolor de conciencia, sino el hecho de haber remediado ese dolor. Embutido en una espesa nube de desodorante que abre mis fosas nasales con la pericia del tripero, y tras dejar cada rincón de mi humilde morada más limpios que los chorros del oro. Tras haber visto el enésimo capítulo de esa serie que me tiene como un yonki con síndrome de abstinencia, haber comido chocolate como una gorda depresiva y haber enviado algún que otro currículo. Tras haber normalizado un poco mi estancia y haber recuperado mi mesa, entonces estoy en condiciones de escribir.
Y es curioso que lo último que mencione sean las elecciones. Y el motivo en realidad es que me la pelan profundamente. En cierto modo me alegro de que haya ganado la derecha, pero me sigue sorprendiendo el fanatismo con el que algunas personas defienden al partido. Me resulta increíble que se pongan tantas esperanzas e ilusiones en personas que ya nos han defraudado con antelación ya sea por acción o por omisión, y que esperemos que venga alguna persona disfrazada de santito y líder a solucionar nuestros problemas.
Y eso da que pensar. Mucho. Porque esos problemas no son más que la consecuencia de todas aquellas decisiones que durante generaciones han ido tomando las personas de este país, continente, etc, etc...pudiendo aumentar el rango de actividad hasta el nivel que te dé la real gana. Y eso me hace plantearme cómo hubieran sido las cosas si se hubieran tomado decisiones diferentes a lo largo de los últimos años, desde el punto de vista de todos y cada uno de nosotros. ¿Podríamos imaginarnos cómo sería el mundo de las decisiones que no tomamos? o en realidad, los infinitos mundos de las decisiones que no tomamos. Cómo se habría desarrollado todo de haberse desplegado el enorme abanico de todas y cada una de nuestras decisiones y sus consecuencias, como se esparce, con una fuerza arrolladora y un sinfín de terminaciones la raíz de un olivo. ¿En qué situación se encontraría cada uno de los diferentes ''yos'' de cada uno de esos mundos? ¿Estaría escribiendo acerca de cómo sería yo en caso de haber seguido el laberíntico camino que me ha conducido a estar escribiendo? ¿habría posibles puntos en común? ¿diversos check-points en plan Motor Storm por los que hay que pasar sí o sí?
En fin, antes de perder la cabeza con estas cuestiones absurdas, tengo un millón de decisiones que tomar, que sin duda alguna van a determinar mi futuro y van a generar una infinidad de ''yos'' no realizados, que sólo Dios puede saber si existen en realidad en algún tipo de psicotruco paralelo.
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