sábado, 12 de noviembre de 2011

Reflexiones desde el retrete

Voy a aprovechar que ahora estoy totalmente emocionado con la historia del blog para hacer una segunda entradita rápida.
Evidentemente no es una entrada aleatoria, es una entrada que tiene una motivación y quizás, ya veremos, un mensaje. Lo del mensaje no lo prometo porque a estas alturas del texto, aún no tengo muy claro qué va a suceder más abajo.
El caso es que aquí, en mi residencia, compartimos retrete, lo que a su vez implica que compartimos papel higiénico (Entiéndase que compramos rollos para uso común, no que compartamos los trozos de papel higiénico). Aquí tenemos una perfecta sincronía, engrasada por un estructurado y perfectamente inteligible organigrama justo enfrente del retrete, que permite saber quién se encarga en cada momento de la limpieza y de la compra del papel.
Como en todas las sincronías en las que participamos Marcos o yo, nos ha tocado salir a toda leche para cumplir con nuestra misión de compradores de papel del culo.
La cuestión es que, con la prisa, hemos comprado el primero que hemos pillado. Uno, que casualmente, tiene  olor a melocotón...papel higiénico con olor a melocotón...
Como todos sabemos, en ningún sitio se piensa como en el retrete, y durante los 5-7 minutos que dura mi evacuación, mis neuronas han trabajado al máximo de sus capacidades.
En un principio, no creía posible lo del olor. Pensaba que sería una estafa. ¿Qué sentido tiene un papel higiénico con olor? ¿Qué utilidad?¿Por qué melocotón?Así que, en un acto de valentía sin precedentes, y beneficiándome de la intimidad que proporciona el retrete...me he acerqué el papel a la nariz, y aspiré...y eureka!! el papel realmente huele a melocotón!!!
 ¡¡Joder, que sorpresa!!, pensaréis, ¡¡lo pone en el puto envoltorio!! Bueno vale, pero yo soy una persona algo escéptica con estos temas, perdonadme. El caso es que el hecho de que no sea una estafa, solo me produce más dudas, y algunas certezas.
Las certezas son más fáciles de mostrar. Por ejemplo, estoy seguro de que todos en esta residencia acabaremos oliendo el papel higiénico en algún momento. También estoy seguro de que hay algún tipo suelto, que inventa cosas como esta, y otros tipos que ponen pasta para que nos limpiemos el culo con papel que huele a fruta, lo cual es raro con la cantidad de necesidades que hay. Está claro también que hay gente que compra el papel aromatizado, y no lo hace por error...y eso es jodidamente raro.
En cuanto a las dudas, la más importante, y que evidentemente no puedo resolver es...¿Entonces ahora me huele el ojete a melocotón? No lo siento más fresco que con otros papeles, pero probablemente no tenga nada que ver. La única conclusión, y la única utilidad que le veo a esto, es que, definitivamente, el mundo está hecho para facilitarle la vida a los lameculos.

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