volviendo entre tenues raíles
paradojas de vidas guiadas,
encuentro en mi contraseña
a mi mejor aliada.
Llegando hasta el confín
de las calles iluminadas,
entro en mi fortaleza
sin las luces mas osadas.
Llenando de vino el alma
y de cerveza la conciencia,
de amistades y apariencias
me voy solo a la cama.
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