como a quien le falta medio vaso,
mientras entre mis entrañas
devoradas por insaciable ansiedad
desbocadas por la incertidumbre,
se ahoga la lumbre
se pisotea la piedad
y se veneran las diosas más extrañas.
Me sobra agua
ríos de voz insolente
ríos de voz insolente
en mi ardorosa garganta,
que blasfema contra los pensamientos
mangosta de vidas pasadas.
Pasto de las cosas culminadas,
del insolente presente y los cimientos
de un futuro que se atraganta.
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